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Entretenimiento · Veinte años en antena

El Hormiguero: los momentos más espontáneos de Pablo Motos en 20 años de programa

Los experimentos que se rebelaron, los animales que tomaron el plató y los invitados que no lo vieron venir. Dos décadas de televisión que demuestran por qué lo imprevisto siempre gana.

EV
Elena Vidal·SeniorsTourism·Marzo 2026 · 5 min de lectura
Pablo Motos con las mascotas de El Hormiguero en Antena 3

Pablo Motos lleva dos décadas demostrando que la mejor televisión es la que no estaba en el guión.

Hay programas que envejecen. Y hay programas que mejoran con el tiempo porque han encontrado una fórmula que no depende de las tendencias: depende de lo que ocurre cuando nadie lo espera. El Hormiguero lleva veinte años perfeccionando ese arte y sigue siendo, temporada tras temporada, el programa del que más se habla al día siguiente en España.

La clave no está en los invitados, aunque los ha tenido de todos los calibres posibles: candidatos presidenciales, estrellas de Hollywood, deportistas olímpicos. La clave está en lo que ocurre cuando los invitados se topan con un formato que no funciona como ningún otro late night del mundo.

Los animales que tienen su propia agenda

El principio no escrito de la producción televisiva dice que nunca se debe trabajar con animales en directo. El Hormiguero construyó parte de su identidad sobre la violación sistemática de ese principio. Los animales que han pasado por el plató de Antena 3 tienen en común una cosa: actúan con total independencia del guión previsto.

Un escorpión que decide explorar la mesa en el momento menos oportuno. Una serpiente que no coopera con el timing. Una araña que interrumpe una entrevista seria con un movimiento imprevisto. Estos instantes no son fallos de producción: son el programa. Lo que hace funcionar a El Hormiguero es precisamente que sus criaturas tienen su propia agenda, y que Pablo Motos lleva dos décadas aprendiendo a surfear esa incertidumbre.

"Cuando tienes un animal en plató, el guión deja de existir. Y eso es exactamente lo que queremos."— Filosofía de producción de El Hormiguero

Los experimentos que se rebelaron

La ciencia en televisión es, por definición, impredecible. El Hormiguero apostó por hacer ciencia en directo desde sus primeras temporadas, y el resultado ha sido una colección de momentos que ningún director creativo habría firmado de antemano. Experimentos que reaccionaron más rápido de lo previsto. Reacciones químicas que generaron más humo, más ruido o más desorden del calculado.

Cada uno de esos momentos tiene el mismo valor televisivo: son genuinos. El plató se queda un segundo en silencio. Pablo Motos mira a cámara con esa expresión que el público lleva años aprendiendo a reconocer. Y el programa sigue adelante, con esa energía particular que solo genera lo verdaderamente espontáneo.

Los invitados que no lo vieron venir

Sentarse en el sofá de El Hormiguero implica aceptar que la entrevista puede ir a cualquier sitio. Los invitados que llegan preparados para hablar de su película, su disco o su carrera política se encuentran con un formato que tiene sus propias reglas. El experimento puede salpicar. El animal puede decidir que el invitado es más interesante que el presentador. La pregunta puede ser exactamente la que no esperaban.

Los momentos más recordados de las últimas dos décadas no son las entrevistas planificadas. Son los que surgieron de esa fricción entre lo que el invitado esperaba que fuera a pasar y lo que realmente ocurrió.

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